We Can Never Go Home: Crazy stupid punk love

Por Germán Perrotta - 15 julio, 2016

El punk nunca estuvo más vivo en la historieta.

En el año 2012, el cineasta y guionista Matt Pizzolo (Godkiller, Halo-8), el escritor Steve Niles (30 Days of Night, Simon Dark) y el músico Brett Gurewitz (Bad Religion) crearon Black Mask Studios. La editorial se hizo un lugar dentro del mundo de los comics de la mano de títulos excelentes como “Young Terrorists”, “Space Riders” y “We Can Never Go Home”, del que voy a escribir en esta oportunidad.

La historia, a cargo de los guionistas Matthew Rosenberg y Patrick Kindlon y el dibujante Josh Hood, se desarrolla en el año 1989, y se trata acerca de Duncan y Madison, dos adolescentes de la secundaria que se mueven en ambientes totalmente diferentes. Duncan es un chico con pocos amigos, solitario y con un padre abusivo, mientras que Madison representa la otra vida de la “prepa”; es linda, popular y sale con el típico jugador de fútbol americano. Sin embargo, ambos tienen dos particularidades que los unen: Él supuestamente puede matar a alguien sólo con pensarlo y Ella es poseedora de una fuerza sobrehumana con un cuerpo casi indestructible. Ah, y los dos odian la ciudad en dónde viven.Poderes 1

Su relación comienza de manera fortuita una noche en la que “Maddie” es víctima de una situación violenta por parte de su novio en la que Duncan se ve involucrado sin querer. Y Maddie, para defenderlo, saca a relucir sus superpoderes. Después de esa situación, los dos empiezan a charlar y se genera una especie de amistad entre ellos.

Después de ese hecho, la vida social de Madison cambia. Sufre el bullying de su ex junto a sus amigos del equipo de fútbol americano en el colegio. Y Duncan, en típica actitud canchera va a enfrentar al ex de Maddie y sus amigos por los rumores que estaban desperdigando en toda la escuela…sólo para ligarse una golpiza de la que Maddie tiene que rescatarlo, por segunda vez.

Al día siguiente, Duncan se acerca a la mesa de las chicas populares, en la que se encuentra sentada Maddie y le regala un “mixtape”; un cassette con música grabada y que generalmente se lo dabas a la chica o chico que te gustaba, pero también podía ser un gesto de “camaradería” una manera de decir “vos sos merecedor de esto, de saber que existe este mundo”, una costumbre que se perdió por culpa de internet. Perdonen, estoy desvariando y no quiero ponerme nostálgico, mejor sigamos.

Mixtape

Maddie regresa a su casa y se encuentra con una caja con su nombre. Dentro de ella, hay un par de auriculares y un walkman -año 1989, el walkman era LA VIDA MISMA-. Después de escuchar el mixtape, que tiene canciones buenísimas, Maddie decide ir a visitar a Duncan a su casa. Al llegar, ve por la ventana cómo el padre lo está golpeando. Ella lo vuelve a salvar, esta vez del padre, en una escena súper brutal y finalmente deciden irse de la ciudad sólo con un arma, un auto y un muy mal plan ideado por Duncan.

“We Can Never Go Home” es un relato lleno de actos violentos, sufridos y también cometidos por los protagonistas. Es más, su situación de escape empeora cada vez que deciden cometerlos. Pero los superpoderes y la violencia son sólo una excusa, porque no deja de ser una historia acerca de adolescentes. Rosenberg, Kindlon y Hood demuestran lo volátil que es una relación en esa etapa de la vida y que los planes ideados a esa edad no sirven a largo plazo.

La relación entre Duncan y Maddie es el motor de la historia. Olvídense de chicos con poderes como los X-Men o los Teen Titans. Aquí vemos cómo se van conociendo en profundidad el uno al otro mientras que al mismo tiempo se van descubriendo a ellos mismos, tanto en momentos cotidianas como en situaciones límite, temas universales en cualquier historia que involucre adolescentes.

Además, los autores subvierten algunos clichés típicos de los relatos que estamos acostumbrados a leer. Duncan trata en varias oportunidades de defender a Maddie, y suele terminar lastimado cada vez que lo intenta. Maddie demuestra que no es una “damsel in distress” que necesita ser salvada por su príncipe azul, de hecho suele suceder lo contrario.

En otra secuencia buenísima que se desarrolla en el tercer número, le pegan con un palo al género superheroico y a la sexualización constante que sufren los personajes femeninos en los comics de DC y Marvel con una respuesta maravillosa de parte de Maddie que no voy a spoilear, leánlo.

En el aspecto artístico, Josh Hood en los dibujos acompañado de Amanda Scurti y Tyler Boss en los colores, demuestran que pueden jugar en primera tranquilamente. El diseño es totalmente creíble sin llegar a ser fotorrealista, las líneas son claras y Hood no pierde la calidad en el detalle cuando dibuja varios paneles dentro de la misma página. Las expresiones faciales en los personajes están muy logradas y lo mismo sucede con el lenguaje corporal de los mismos. Hood que tiene clarísimo como representarlo. Y cuando llega el momento de la violencia uno es capaz de “sentirla” a través de la imagen. Ese tipo de escenas tienen un peso que se hace notar.

Scurti y Boss tampoco se quedan atrás. Los colores utilizados no son estridentes ni saturados, podría decirse que son “planos”, un recurso que ayuda bastante a la época que los autores quieren representar en su comic. Cada elección artística es la correcta al momento de representar lugares, momentos y objetos particulares.

También vale mencionar la gran tarea de Jim Campbell como letrista y su habilidad  para representar distintos efectos sonoros en varias escenas que tienen lugar en la historieta.

ChoqueY a pesar de ser un comic, la música es un punto central de la historia. Está dividido en 5 capítulos y sus títulos son a la vez una canción dentro de los mixtapes que aparecen al final de cada número. Les ultra recomiendo que la primera vez que lean los comics lo hagan sin la música y que luego lo hagan con la música correspondiente a cada capítulo. Van a notar cómo cambia la experiencia en la lectura.

Playlist1

“We Can Never Go Home” es un relato ideal para aquellos que disfrutaron y disfrutan de películas como “The Breakfast Club” o “The Spectacular Now” pero con una actitud punk que se deja notar durante toda la historia. Y por útlimo, debajo está el playlist con TODAS las canciones del comic.

Por Germán Perrotta