Cobalto: El secreto de un farmacéutico y otras aventuras

Por Lucas Ferrero - 26 agosto, 2016

Cobalto, es la nueva historieta de Pablo De Santis y Juan Sáenz Valiente, que fue editada por la editorial Hotel de las ideas.

¿Qué pasaría sí J. G. Ballard (Crash) y Ricardo Piglia (Blanco Nocturno) escribieran una historieta de aventura y espionaje? La respuesta es Cobalto.

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La historia cuenta la vida de un ex agente luego de su retiro y el retorno a la acción en un mundo abandonado. De Santis divide el relato en cuatro partes y todo el guión está relacionado al ajedrez. El concepto de que cada capítulo el protagonista parezca un peón manipulado por un rey, es un detalle menor en la escritura del guión, ya que la prosa de De Santis y el arte de Sáenz Valiente, tapan el engranaje tan bien construido.

¿Qué sucede cuando un agente se retira? De Santis y Sáenz Valiente estiran esa premisa y explotan al máximo. El desarrollo del protagonista, su vida, el trabajo que elige y la condición humana que lo representa en la sociedad. Esa paz que tiene Cobalto, se ve afectada por el retorno a la acción y el misterio detrás de una misión.

El gran tema que indaga Cobalto es la pérdida de la identidad. Las consecuencias de ser un agente retirado, trabajar en una farmacia y que el pasado sólo sea un recuerdo que no afecte a un presente pacífico.

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El espionaje es un género que siempre busca la sensibilidad en temas como la soledad o el abandono pero De Santis lo utiliza para profundizar en el mundo. La ciudad, dónde vive Cobalto tiene pocos habitantes, casi todos son ancianos y sólo un personaje es joven. La juventud colapsó y el futuro sólo está presente en un asistente, que trabaja junto a Cobalto en la farmacia.

¿Cuál es el mal que no tiene cura? Es el gran enigma de la historieta. La sociedad, la condición humana o el clásico retorno a la aventura. De Santis sugiere que todo quede a comprensión pero indaga con profundidad esa pregunta. Los diálogos entre los personajes y la voz en off, son pruebas de una mirada inteligente y no cínica sobre el espionaje.

La caracterización de tipos duros y viejos es lo que más me interesa de Cobalto. No hay blandos, tímidos o amateurs, en esta historieta sólo hay espacio para los villanos. Un mundo, dónde no hay juventud y la experiencia de los antiguos triunfó.

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El arte de Sáenz Valiente es lo más cercano, que un dibujante argentino está de Kyle Baker (Justice Inc). Es imposible contar la cantidad de estilos que tiene el artista, ya que la pasión por la curiosidad y la narrativa son siempre protagonistas en su sello. Sáenz Valiente conoce de memoria el trazo de Baker y despliega todo su arsenal de ideas y herramientas para cada página.

El color de la historieta es el complemento perfecto para el mundo abandonado y desolador, que muestra Cobalto. La tristeza en las calles y en edificios colosales, siempre están presente durante toda la historieta.

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¿Qué sucede con la mirada de Cobalto? El protagonista usa anteojos para recetar en la farmacia pero gran parte de su aventura son sin estos. Los ojos del personaje nunca se ven y siempre hay una oscuridad presente, que refleja el triste mundo del protagonista. No es casualidad, que toda la interacción de Cobalto con la abuela es cuando tiene los anteojos puestos. En esas viñetas, están sus ojos reflejados por los lentes pero después es todo negro. Muchos villanos llevan gafas e inclusive el gran jefe de todos en homenaje a Ernesto Sábato (El túnel).

La narrativa de Sáenz Valiente es imposible de definir. La influencia de la animación adentro de su arte y la extensa cantidad de recursos que utiliza en páginas de cuatro o seis viñetas es bestial.

Además de Cobalto, este tomo trae tres historias cortas de la dupla De Santis y Sáenz Valiente, que son El auto de Siriapo, Tinta invisible y La pluma de las historias tristes. La primera es una especie de policial fantasmagórico en homenaje a Stephen King (El resplandor) y John Carpenter (La cosa). La segunda y la tercera están relacionadas con el oficio de la escritura y el sacrificio.

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La edición de la editorial del Hotel de las ideas es impecable, no sólo porque fusionó la novela gráfica de Cobalto con las otras tres historias de la dupla, sino que el precio es accesible. El valor de 180 pesos para una publicación local, que tiene un prólogo del periodista Hernán Martignone y casi 70 páginas de historieta es un lujo.

Por Lucas Ferrero

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