[Back Issues] We3

Por Demian Guerrero - 19 abril, 2017

El debut de una nueva columna comiquera de la mano de una de las mejores duplas escocesas del comic.

Back Issues es un nuevo integrante dentro de la familia de EL LADO G, en ese caso orientado a la esquina comiquera de. Aquí los expertos del noveno arte del sitio se dedicarán a excavar los rincones más recónditos de las comitecas para traer aquellas joyas del pasado que hoy quizás quedaron olvidadas. No son los comics más viejos, ni los más nuevos, ni con los autores más importantes o los más alternativos, simplemente son historietas que vale la pena recordar que existen. La promesa que esta sección hace es que sus lectores no podrán esperar otra cosa que calidad, rareza y, por sobre todas las cosas, buenas historias.

Se tiende a colocar a la cinematográfica como el estándar narrativo por excelencia. Si un videojuego tiene cualidades cinemáticas, la opinión colectiva suele considerarlo una enorme virtud. Y lo mismo sucede con los cómics, cuando la cadencia de las viñetas y las maniobras del Séptimo Arte confluyen, por lo general aquella obra se hace acreedora de múltiples elogios y reconocimiento. No es ninguna novedad que sea tan popular la creencia según la cual el método que utiliza el cine para conducir sus relatos es el más óptimo. No obstante, y dentro de las distintas doctrinas, cada tanto cae al reino de los mortales un nuevo Mesías a alumbrar con la verdad y propiciar con ella una nueva visión sobre las distintas artes que exploran y explotan al máximo. Indudablemente, en el caso gamer Dark Souls es un producto de merecida mención, y en el rubro del cómic americano WE3 es uno de ellos.

De más está agregar que tal hazaña no se puede asumir despojándose del mérito y el talento, y por lo tanto para comprender la etimología de una historia tan increíblemente innovadora como lo es WE3 hay que remontarse a sus artífices. El guión fue asumido por el consagrado escritor escocés Grant Morrison (Final Crisis, Batman R.I.P, The Multiversity) y los trazos corrieron a cargo de Frank Quitely (Jupiter’s Legacy, The Authority) quien también proviene de Escocia. Estos dos incursionados del Noveno Arte son reconocidos básicamente bajo la misma lupa, efectivamente muchos coincidirán en que ninguno de los dos está por encima de la media dado que se hallan fuera de la misma. Normalmente sus creaciones provocan y son causantes de enormes controversias por sus naturalezas rupturistas e imaginativas. Dos desacatados, en resumen. Y para colmo, cada vez que ellos colaboran parecen potenciar sus habilidades individuales, se percibe un entendimiento máximo entre ambos, lo que se conoce como sinergía. Este dúo tiene en su haber obras como Flex Mentallo -a la que autoproclamaron la primera historieta del Siglo XXI publicándose en 1996-, All-Star Superman -considerada la carta de amor definitiva al mito superheroico- o la reciente Pax Americana -una osada reinterpretación de Watchmen que lleva su concepto más lejos en un número considerablemente menor de páginas-. Empero, la miniserie sobre la cual se enfoca esta disertación se antoja la más arriesgada y en sincronía es muy accesible, sin importar lo raro que esa combinación aparente.

WE3 fue un título publicado bajo el sello Vertigo durante los años 2004 y 2005, siendo compuesto por tres issues. La premisa argumental goza de simpleza, o al menos para lo que el pelado escocés tiene normativamente acostumbrado a su público. Se trata de lo que podría denominarse como una fábula de ciencia ficción ucrónica  -y tal vez no tanto- que hace al lector testigo de cómo las Fuerzas Armadas norteamericanas buscan dar el salto más grande en la tecnología militar, escalando el siguiente eslabón armamentístico con el cual podrían llegar a prescindir de soldados humanos. En lo más profundo de sus laboratorios, los científicos adheridos se encuentran experimentando con animales domésticos, volviéndolos pequeños tanques guerrilleros, robóticos y mortíferos, sobradamente devastadores. Los prototipos más logrados -un trío de mascotas cuyos miembros resultan ser un perro, un gato y un conejo- se escapan de la instalación antes de ser sacrificados y consiguientemente se rebelan ante el ejército mientras siembran el caos a lo largo y ancho de los Estados Unidos.

Una trama sencilla pero efectiva, que aborda sus distintos tópicos de modo sutil y correcto. Mientras tiene lugar el deleite de la vorágine frenética que manifiesta la acción pochoclera más pura y dura, repleta de disparos y explosiones por doquier, se repasan los dilemas morales inherentes al arte de la guerra a la vez que incita a la reflexión por el lugar que ocupan los tres “adorables” protagonistas envueltos en este desopilante contexto. Pues pese a que su accionar es el de simples máquinas de matar, se comprende que estos tres animales (a los cuales se les dotó de la palabra por la tecnología mencionada) en esencia jamás se han deslindado de esa condición, sólo proceden por  instinto en búsqueda del hogar que les fue arrebatado. Sin olvidar, claro está, que fueron los propios humanos quienes los han sumido en ese rol. No extraña en demasía el mensaje ecologista implícito, dado que Morrison tiene reminiscencias de comunicados semejantes desde su temprana etapa en Animal Man.

De cualquier manera, la profundidad que pierde en su fondo la gana indiscutiblemente en su forma. Nunca se trata de algo absolutamente sencillo cuando este literato pone su firma. WE3 es un cómic con highlights vanguardistas y experimentales, que converge los radicales conceptos comunes en la bibliografía de Morrison como la metaficción, cuyo uso constantemente hace trizas la cuarta pared, con la propia narrativa del cómic. Por lo tanto el prestigioso guionista impregna

Su sello de ideas estrambóticas de modo lúdico. Es justamente en este punto -el más destacado de todos- que la sinergia previamente explicada entre escritor y dibujante se pone en marcha y dan pie a composiciones gráficas sin precedentes. Tratan a las páginas como espacios tridimensionales con paneles flotantes, conscientes y dinámicos. Se sobreponen, se tuercen y habilitan a los personajes a fluctuar por ellos, casi dándoles uso de pasajes para llegar al final de las escenas para darles una resolución beneficiosa.

Pese a las connotaciones de estas descripciones, la obra no se termina de sentir como un total patio de juegos construido excéntricamente por sus autores, de hecho la buena utilización de sus innovadoras propuestas empaquetan un conjunto sólido. El estilo sustenta la sustancia. Un buen ejemplo son las viscerales escenas de acción, portadoras de un ritmo frenético, una cantidad descomunal de información y además son lo suficientemente crudas para contrarrestar la cursilería normalmente enlazada a los relatos protagonizados por animales. Se manipula hábilmente el equilibrio de la lectura, transitando páginas sobrecargadas dueñas de viñetas claustrofóbicas y copiosas a hermosas splash pages liberadoras. Por otro lado, cuando al peso dramático le toca dominar el tono, el diseño de las páginas se vuelven más típicas en razón de que no se desvíe la atención. Los excesos son lógicos y mesurados.

WE3 es un clásico instantáneo, recomendable tanto para lectores veteranos como para aficionados recién iniciados, pues su afán por reivindicar al medio y dar muestra de lo que posibilitan sus recursos exclusivos sorprenderá indiferentemente a cualquiera de los dos sectores.

Por Demian Guerrero

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