[ELS] Lo que nos dejó Legion

Por Mariano Patrucco - 12 abril, 2017

La serie de FX basada en el personaje mutante llegó a su fin y aquí un análisis del final de su primera temporada

Finalizó una de las series que se perfila para ser una de las mejores novedades televisivas del año. Legion, la serie protagonizada por Dan Stevens (Beauty and The Beast, 2017) en el rol de David Haller, fue un soplo de aire fresco en un mercado de películas y shows televisivos basados en personajes del cómic que se siente bastante saturado y repetitivo. El showrunner Noah Hawley (que ya brindó dos temporadas geniales de Fargo) creó una serie de gran nivel visual y narrativo que no se parece a nada que se pueda ver actualmente en tv.

La serie se centró en el personaje de David, un joven mutante que vivió gran parte de su vida entrando y saliendo de instituciones psiquiátricas siempre medicado y bajo tratamiento que descubre que las alucinaciones, visiones y voces que poblaban su mente no son trastornos mentales sino la manifestación de sus enormes poderes psíquicos que reprimió durante toda su vida. Finalmente, tras descubrir la verdad sobre su condición, David es rescatado de las garras de una siniestra organización gubernamental destinada a cazar mutantes conocida como División 3.

Sus salvadores son un grupo de mutantes al mando de la Dra. Melanie Bird (Jean Smart): Ptonomy (Jeremie Harris) un “artista de memoria” capaz de recrear recuerdos y sumergirse en los rincones más oscuros de la mente, Sydney Barret (Rachel Keller) una mutante capaz de transferir momentáneamente su conciencia al cuerpo de cualquier persona que toque su piel y la dupla de Cary (Bill Irwin) y Kerry (Amber Midthunder) Loudermilk, una suerte de hermanos mellizos que comparten el mismo cuerpo.

Juntos intentarán descubrir la verdad sobre la “enfermedad” de David, entrenarán sus poderes y principalmente indagarán en su mente para analizar las visiones de una tenebrosa criatura conocida como “el demonio de los ojos amarillos”.

David y Syd se ven envueltos en un confuso episodio de cambio de cuerpos mientras ambos residían en el asilo mental de Clockworks. Como resultado de esto Lenny (Aubrey Plaza), la mejor amiga de David, muere horriblemente al fusionarse con una pared pero se convierte en una entidad siempre presente en la mente de David, a veces actuando como consejera o sembrando desconfianza entre David y su entorno.

Legion va aprendiendo más sobre sus poderes y su confuso pasado a la par de que florece su relación con Syd, pese a que no pueden tocarse, sí pueden “sentirse” dentro de la mente de David. Finalmente la Dra. Bird y su equipo descubren que el monstruo dentro de la trastornada psiquis de David no es una alucinación, un síntoma de trauma o enfermedad mental, sino que es una entidad parásita y consciente que se hace llamar “Shadow King” y desea hacerse con el control de David y sus increíbles poderes.

Encerrado por el Shadow King dentro de su propia psique, David dialoga con su mente racional y descubre la verdad sobre su origen: él en realidad es adoptado, hijo de un poderoso telépata que alguna vez se enfrentó y mató a un mutante llamado Amahl Farouk. El mutante sobreviviente envía a su hijo lejos para protegerlo, pero no contaba con que Farouk se había convertido en un ente de pura energía psíquica que infecta a su hijo en busca de venganza.

El Shadow King vivió siempre en la mente de David, apareciendo en la forma de King, su perro imaginario de la infancia, encarnando al protagonista de un libro infantil que lo traumatizó de chico y más recientemente como Lenny, la amiga muerta de David. Farouk se alimentaba de los poderes de David para hacerse más fuerte (después de todo, es solo un parásito sin cuerpo físico) y borraba todas las pruebas de su existencia en la mente de David alterando sus recuerdos y enloqueciendo su cerebro.

Tras aliarse con sus perseguidores de la División 3 David logra deshacerse del Shadow King, expulsándolo de su mente. Pero Farouk encuentra otro anfitrión al que infectar: Oliver Bird (Jermaine Clement), el esposo mutante de Melanie se lleva la peor parte y queda a merced del maligno Shadow King, que escapa antes de que puedan atraparlo.

Legion demostró que cuando una cadena confía en un showrunner creativo y le deja desarrollar a fondo su visión, se puede generar un producto único más allá de las barreras del género. Una serie que se anima a jugar con su narración y su estilo visual sin traicionar las raíces del material original para demostrar que aún quedan muchas cosas interesantes para hacer en un género de superhéroes donde no todo es fórmula agotada.

Por Mariano Patrucco

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