Camino a Crack Bang Boom: Frank Miller

Por Gonza Solanot - 1 octubre, 2017

Por primera vez en el país, el hombre que redefinió el comic de superhéroes y marcó a una época. Frank Miller viene marchando a Rosario.

Nacido el 27 de enero de 1957 en Olney, Maryland, y criado en un pequeño pueblo de Vermont llamado Montpelier, Frank Miller desde muy chico supo que su futuro iba a estar ligado al dibujo. Como la mayoría de los artistas de la época, Miller despertó su pasión por la vertiente artística cuando a los 6 años de edad su mirada divisó una de las tantas estridentes portadas de Dick Sprang para Batman. Aquella visión transformó al pequeño Frank y desde ese momento comenzó a afilar su lápiz mientras que su mente moldeaba historias inspiradas en autores clásicos de novela negra como Mickey Spillane y Raymond Chandler. Todo este entrenamiento e inspiración movilizaron a Frank para dar el siguiente paso, mudarse a Nueva York y probar suerte con alguna de las dos grandes, Marvel y DC Comics.

Previo a su entrada en las editoriales, decidió recibir consejos del gran Neal Adams, quien en ese momento era considerado no solo el mejor lapicista de su época sino también un referente en la lucha por mejores condiciones de trabajo para los artistas. Adams no tuvo piedad con Miller, en cada ocasión en la que el aspirante concurría al estudio del veterano, este último corregía sus trabajos directamente y le daba consejos sobre cómo mejorar tanto en su dibujo como en su narrativa. Así pasaron varios meses hasta que su profesor le consiguió su primer trabajo en la adaptación en comics de The Twilight Zone, solo 3 páginas en las que se tardó más de 3 semanas en dibujar. Ese fue el primer gran paso de Frank Miller en la industria del comic.

A fines de los setenta, Frank había logrado su primer objetivo, entrar en la industria del comic. Luego de su trabajo en The Twilight Zone, Marvel lo contrató para que hiciera los interiores del número 18 de la adaptación de la obra de Edgar Rice Borroughs, John Carter, Warlord of Mars. Luego de eso llegó una oportunidad aún más grande, dos números en Peter Parker: The Spectacular Spider-Man, donde justo le tocó dibujar un crossover entre Spider-Man y Daredevil, personaje que despertó un gran interés en Miller no por su encanto sino por el potencial que le podía brindar a él como autor. Es así que luego de estos números Frank pide formar parte del equipo artístico de Daredevil, personaje que significaría un antes y un después para su carrera.

La revista de Daredevil era la incógnita más grande que tenía la editorial en ese momento. Ningún autor supo darle la suficiente popularidad como para que el personaje explote en el público, y la única razón que la mantenía en publicación era una suerte de tradición por haber sido otra creación de Stan Lee. Miller vio un diamante en bruto, un espacio donde poder derramar todo su entrenamiento con Neal Adams y su pasión por los policiales. Su debut es en el número 158 junto a Roger McKenzie en los guiones y Klaus Janson para las tintas, pero es luego de diez números donde comienza su reinado sobre el Diablo de Hell’s Kitchen. A partir del número 168 y a lo largo de 23 capítulos se produce la transformación del artista de ser un colaborador a volverse un autor hecho y derecho.

Daredevil se convirtió en ese rincón oscuro y jodido de Marvel, en donde los criminales realizaban crímenes atroces y el héroe se las veía siempre negras. El autor aprovechó la condición de “hombre común” de Matt Murdock para contar historias crudas, sin tapujos y para transmitir el dolor como nadie pudo hacerlo hasta ese momento. Insertó elementos populares que se volvieron estampas en el legado de DD, como La Mano y su ejército de ninjas, transformó al caricaturesco Kingpin de Spider-Man en un mafioso con verdadera mala leche y enamoró a su público con la introducción de Elektra, la novia ninja de Murdock y protagonista de uno de sus más trágicos relatos.

Su colaborador de esa etapa, Klaus Janson, fue una bisagra en su carrera por los elementos que le brindaba a su narrativa y los toques de corrección que le brindaba a su dibujo. Frank admite que no es bueno para dibujar cuerpos musculosos o figuras esbeltas como lo hacían John Romita Sr. o John Buscema, artistas que definieron el aspecto visual del universo Marvel de la época. Es ahí donde estaba Klaus para ayudarlo con sus tintas, para rellenar ese espacio que el autor no podía dibujar a causa de sus responsabilidades como guionista, portadista y dibujante. Es hasta el día de hoy que ambos recuerdan esta etapa de sus vidas como uno de los períodos más prolíficos artísticamente.

Pero Miller no se quedó contento con tocar sólo el barrio de Hell’s Kitchen en el universo Marvel. Gracias a su talento, fue convocado para realizar algunas colaboraciones con otros artistas claves de la editorial. Una de ellas fue un número de la colección Marvel Fanfare protagonizado por el Capitán América y guionizado por Roger Stern, escriba estrella de Spider-Man durante la época. Un trabajo digno para el recuerdo tanto desde lo artístico como desde el guion, en donde Steve Rogers debe enfrentarse a una versión atrofiada del sueño americano por el cual él combate aún hoy en día.

Mientras tanto, Frank fue invitado a colaborar en la miniserie protagonizada por una estrella del grupo más popular de la época, Wolverine. Junto a Chris Claremont realizó cuatro números situados en Japón donde Logan se encuentra con un viejo amor y debe enfrentarse contra una familia entera para poder salvar su honor como hombre. Es aquí donde Frank ya no se encuentra limitado por una bajada de línea artística y puede soltarse con sus dibujos, dándole valor a la narrativa de cada viñeta y a la puesta en página en general. Con este trabajo Frank se había hecho con un portafolio lo suficientemente grande y digno como para poder encontrar nuevos rumbos donde llevar sus dotes artísticos. La vereda de enfrente estaba expectante porque Miller se digne a aportar algo de su talento a sus personajes, DC Comics esperaba con los brazos abiertos.

Varios años más tarde, el Jefe volvería a Marvel para revisitar a su querido amigo de los cuernos y brindarle una nueva oleada de historias tanto para él como para los personajes que le dieron vida a ese rincón tan oscuro de la editorial llamado la Cocina del Infierno. Pero eso es material para una próxima entrega de la gran bienvenida de Frank Miller al país.

Por Gonza Solanot

Y además!

Nuevo adelanto de Star Wars: The Last Jedi

Al fin llegó la fecha del tan esperado trailer de Star Wars: Los últimos Jedi. ...